Llueve.
Todo está perdido dirán los pesimistas de siempre.
Pero no. Buenos Aires y sus arquitectos han pensado en todo. Y si no lo han hecho, al menos en la práctica se podría asegurar que sí.
Los Refutadores de Leyendas dolinescos asegurarán que estos Paseos, de los que hablaré a continuación, no fueron realizados para pasear los días de lluvia, si no para ganar valiosos metros cuadrados a la vereda peatonal. Lo mismo da.
La cuestión es que existe (al menos) un extensísimo paseo techado en el corazón de Buenos Aires. Está compuesto por tres tramos unidos: